La iniciativa emprendedora ha sido posible gracias a un convenio a tres bandas: Escuelas Campesinas de Salamanca, que aporta formación y acompañamiento a los jóvenes; el Ayuntamiento de Monleras, que ha facilitado los terrenos y la inversión económica realizada en la construcción del gallinero, y los propios jóvenes emprendedores, que se han implicado con su trabajo y su compromiso con este proyecto. En el mes de junio, después de un largo proceso para conseguir la legalización del gallinero, llegaron las primeras gallinas, veinticuatro de raza negra castellana y otras tantas rojas ponedoras. Durante los meses de verano estos jóvenes se han ido familiarizando con el manejo, alimentación y cuidados que requieren las gallinas y han ido explorando las posibilidades de venta de los huevos. Se proponen ampliar pronto su número hasta llegar a las 150 que permite la normativa vigente.
Enhorabuena a estos jóvenes por haber sido capaces de dar el salto hacia el emprendimiento, descubriendo en el mundo rural una posibilidad de inserción sociolaboral y una oportunidad de generar alternativas para poder vivir en nuestros pueblos.